Estos son mis principios. Si no le gustan, no tengo otros.

Durante el último año, desde la primavera del 2014, he venido compartiendo mis esfuerzos con mis paisanos en León en general, y en la Montaña Leonesa en particular, dentro del contexto del Proyecto Vadinia – San Froilán. Siempre intento que no se me olvide aclarar que este es un proyecto comunitario, y por lo tanto es un proyecto DE TODOS, CON TODOS, Y PARA TODOS.

Durante algunos de estos contactos, alguno de estos paisanos me ha manifestado que algunas de las líneas de acción del proyecto podrían estar resultando una barrera para la participación de algunos interesados en promover la misión del proyecto, que no es otra que contribuir al desarrollo sostenible y la salud en nuestro territorio. Específicamente, algunos han señalado a la línea de acción relativa a la Espiritualidad y la Doctrina Social, como potenciales barreras a la participación.

He recibido sugerencias variadas, que abarcan desde la explícita renuncia a estos principios como guía de mi actuación, hasta ofrecer una descripción ilustrativa de qué entiendo por Espiritualidad y por Doctrina Social en el contexto de este proyecto Vadinia – San Froilán, y como estos pueden realizar una contribución a este esfuerzo.

Como escribo en el título de este post, mis principios son irrenunciables, tanto en el contexto del Proyecto Vadinia – San Froilán como en todas las iniciativas que promuevo internacionalmente en mi actuación profesional. Hasta ahora, durante tres décadas de actividad profesional, estos principios nunca habían supuesto ninguna barrera para mi contribución a la ciencia y al bien común en entornos muy variados en lo relativo a las tendencias políticas, ideológicas, religiosas o espirituales. He aquí que he tenido que encontrarme en mi tierra para encontrarme con estos posibles condicionantes.

Indudablemente, es posible que estas posibles barreras para la participación de algunos interesados estén relacionadas con otros determinantes de índole económica, social, ideológica, cultural o política. Ha llegado el momento de ofrecer una descripción más detallada de lo que entiendo por espiritualidad en estos proyectos de desarrollo y salud comunitarios y cómo los principios de la Doctrina Social guían mis esfuerzos en esta materia.

Desde la presentación del Proyecto Vadinia – San Froilán he señalado que mi marco teórico – práctico para la investigación aplicada en materia de desarrollo sostenible y salud en las comunidades se encuentra en la Caja de Herramientas Comunitarias (CHC), y que Cidecot es una entidad asociada de esta CHC y del Grupo de Trabajo de la Universidad de Kansas (KUWG), un Centro Colaborador de la Organización Mundial de la Salud en materia de desarrollo y salud comunitarios. La CHC es considerada como el recurso más abarcador y valorado globalmente en la promoción de este trabajo comunitario. Actualmente, Cidecot y el KUWG promueven conjuntamente la construcción de comunidad sobre la base de la espiritualidad. Hace apenas una semana que está disponible en Inglés una primera Sección que describe el marco conceptual, y que menciona algunas de las Secciones que están siendo desarrolladas: 1) Siendo Caritativo con Otros; 2) Ser Compasivo; 3) Perdón y Reconciliación; 4) Aprecio y Gratitud; 5) Difundir Esperanza; 6) Compartir Hospitalidad; 7) Practicar la Humildad; 8) Defender la Justicia; 9) Paciencia: Soportar las Pruebas; 10) Mostrar Tolerancia y Aceptación, y 11) Comunidad de Amor. Como es emblemático y paradigmático en la CHC, el objetivo es construir comunidad entre todos, aplicando estos principios para el bien común.

Los Principios y Valores de la Doctrina Social se encuentran descritos en el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia.  Los Principios de esta Doctrina son cinco: 1) El Bien Común; 2) El Destino Universal de los Bienes; 3) El Principio de Subsidiariedad; 4) La Participación en la Vida Pública; y 5) el Principio de Solidaridad. Los Valores básicos son tres: 1) La Verdad; 2) La Libertad; y 3) La Justicia.

A mi entender, estos principios y valores pueden ser una base para una construcción de comunidad dirigida hacia la mejora de la salud y el desarrollo sostenible. En cualquier caso, no son prescriptivos para los interesados y participantes en esta construcción de comunidad, solamente son principios que guían mi esfuerzo personal en estas áreas. Siempre estaré abierto a dialogar con la intención de entender cómo estos principios y valores pueden resultar una barrera para la colaboración en el trabajo comunitario y cómo pueden favorecer la construcción del bien común en nuestras comunidades.

 

Acerca de Cesáreo

Licenciado en Psicología Industrial y Psicología Clínica. Master en Drogodependencias. Doctor en Psicología Clínica y Psicobiología. Formación Post-Doctoral en Desarrollo y Salud Comunitarios y formación postgrado en Filosofía, Ciencias Políticas y Teología. Más de 20 años de experiencia internacional en gestión de proyectos de investigación aplicada y formación.
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2 respuestas a Estos son mis principios. Si no le gustan, no tengo otros.

  1. La confusión de las personas ante el uso del vocablo espiritualidad es consecuencia de su uso habitual por la sociedad, sin saber lo que quiere decir.
    Así, para unos es sinónimo de misticismo, muy personal e individual; para otros una práctica colectiva de determinados ritos; otros más la utilizan para describir cualquier experiencia; y algunos la entendemos como sinónimo de búsqueda de justicia social.
    Tantos significados y posibilidades ocasionan que, en nuestro entorno, no quede más remedio que expresar lo que significa para nosotros, sobre todo si representa un obstáculo para que alguién colabore con este proyecto.
    Sorprende la reacción de las personas ante un vocablo, pero quiero entender que su amplia utilización sin saber lo que quiere decir, es el causante de esta reacción.

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    • Cesáreo dijo:

      Para mi, espiritualidad no es tampoco sinónimo de una casi exclusiva preocupación por lo que se viene denominando “justicia social” por parte de algunos “Cristianos generosos”. En este punto, mi pensamiento se acerca sustancialmente a lo que Jacques Maritain escribió en su obra “The Peasant of the Garonne” (New York: McMillan Paperbacks, 1969): Mi espiritualidad tampoco consiste en lo que Maritain denominó en esta obra “arrodillarse ante el mundo”.
      Poco a poco iré describiendo en detalle estos principios, valores, y recursos espirituales, con la colaboración de la Caja de Herramientas y otras obras de referencia, así como su utilidad para construir comunidad.
      Solo me resta subrayar de nuevo que me refiero a principios, valores, y recursos que guían mi actuación personal; nada prescriptivo. Agradeceré la transparencia a la hora de poner de manifiesto los planteamientos de todos, así como el diálogo constructivo y respetuoso con todos y para todos.

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